Qué difícil lo tenemos los jóvenes que queremos llevar a cabo un proyecto cultural. Digo difícil, porque en estos temas, nosotros ponemos las ideas, y sólo nos falta el dinero y, hoy por hoy, las ayudas económicas a la cultura llegan en forma de becas o subvenciones institucionales.
Así que esos óvulos de energía e ingenio mendiguean por la administración en busca de una inyección fértil que los fecunde y dé paso al desarrollo de un nuevo libro, documental, o proyecto cultural.
Lo malo es que, con esta fórmula los propios creadores estamos convirtiendo la cultura en una marioneta institucional. Ante la falta de apoyo de la industria y empresas del sector privado, los proyectos buscan la teta de papá/mamá concejal/a para ver si queda leche.
Las propuestas, si consiguen nacer, son efímeras, dependientes de los cambios políticos y de sus políticas. Con la llegada del Siroco, muchos de estos proyectos desaparecen sin remedio, y no se puede culpar al ente público (éste representa una soberanía popular. Si no contempla un proyecto y el pueblo ha designado al partido como gobernante, el partido político hace y deshace a antojo con autorización). Sin marcha atrás.
Además, dejando en manos públicas la gestión de la realidad cultural, ésta se convierte en una herramienta de control social, donde las instituciones manejan lo que hacemos, lo que vemos, y si nos reímos o nos dejamos de reír.
En estos proyectos no hay espacio para las locuras, para lo experimental. Los contenidos tienen que ser morales, correctos, e interesantes para el público general, sin permitir la exposición de subversiones imaginarias o artistas de lo no normal. No es de extrañar que hoy en día no haya Van Gogh.
Las escritoras Eider Rodríguez y Uxue Apaolaza admitían tras un largo debate, ante la participación de un crítico literario, este pasado lunes 21 en la charla que dieron en el Palacio de Villa Suso, que, definitivamente, las editoriales no apuestan por la publicación de libros experimentales.
Por su parte, Jon Urdangarin y Ander Elorza presentaron el viernes 18 su proyecto audiovisual en el que buscan patronos para pagar la creación de un documental (www.munduarimundo.com ).
Esta es tierra de empresarios ¿no hay fe en la cultura que no es popular? ¿Por qué no se invierte en jóvenes valores? ¿Por qué no se apuesta también por esta minoría juvenil y su ideal? ¿Acaso nos hemos dejado convertir en una sociedad manipulada por la lentejuela y la pandereta? Y no vale decir que no se invierte porque puede salir bien, pero también mal, eso es obvio…
Juventud divino tesoro, sí, sí, sí…
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada