Ayer fue una sesión especial: Paco Rivas, Carlos Martin, Koldo Uriarte, Hasier Oleaga, y José Agustín Guereñu tocaron en una tarde inolvidable.
Yo, que he ayudado a Joseba Cabezas en cinco de los seis programas de este 2008, nunca había tenido la sensación que tuve ayer. Me pareció que la gente reía sin parar, que aplaudían constantemente, y que, de verdad, gozaba con el espectáculo.
A Joseba se le ocurrió inciar con un truco de magia y un pequeño teatro. Creo que, si bien en un principio desconcertó (hasta ahora las presentaciones siempre habían sido rigurosas y serias) sirvió para romper el hielo y, dar paso a una tarde magnífica.
Con la guitarra como tema principal, Carlos, al aportar percusión y trombón a la banda dio mucho juego. Conté yo la anécdota de que el trombón es un instrumento que ha estado varias veces a punto de desaparecer y, los que no estuvieron... lo siento, no sabrán nunca qué bromas y anécdotas varias se perdieron.
Guere con su fantástico humor, Paco virtuoso, lanzado y extrovertido, Koldo y Hasier amigos ya de la casa, y Carlos, nuevo en el grupo pero mimado y ansiado (contar con él ha sido difícil por su agenda).
Finalizamos con una evaluación.
-Estoy triste - decía Joseba - porque esto se acaba.
- Bueno, yo no - le respondí.
- Estoy tristemente alegre, o alegremente triste, más bien. He estado muy agusto, y me ha gustado mucho participar en Ondas de Jazz.
Todos juntos, sentados frente al público, hicimos evaluación final. ¡Cómo nos ha gustado este año Ondas de Jazz! Esperemos que el año que viene vuelva, más vivo, más fresco, e igual de amigo y sabio.
Un abrazo a todos los que me habéis hecho posible en el Ondas de Jazz.
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