sábado, marzo 29

Respira - La agenda de Vitoria-Gasteiz está llena de citas los días de diario

Al más puro estilo underground inglés, Vitoria-Gasteiz respira. Los bares bajan la luz al caer el sol y hacen sitio. El olor es ocre, al suelo le pesa el día. Apetece tomar y comer algo con los amigos, sentarte un poco, no pensar. Hace ya meses que no hace falta irse a casa y poner un CD para relajarse. Coges el periódico y buscas un bar. La agenda de conciertos y actuaciones, entre semana, es muy amplia.

Desde el reservado confín de la llanada alavesa, Salburua, hasta los barrios más adentrados en el frío del norte, Lakua, las agendas de actuaciones cosen el telar rutinario de los días de trabajo.

Las puntadas atraviesan también el centro de la ciudad: rock, jazz, sesiones de Dj, monólogos, bertsolaris…de todo, para todos.

Quien se queja es porque quiere. El fenómeno "actividad en los bares al llegar la noche" ofrece la posibilidad de salir a diario y ver interpretaciones varias, de diferentes estilos. De mejor o peor calidad, al menos, tenemos la oportunidad.

Sin embargo, a pesar de la existencia de éstas, para las 22.00 horas las calles están vacías. Oye, ¡ni un alma! Luego, eso sí, en los locales con actuación, sí que suele haber gente (pero el sudor no llega al río, no se piensen). Y, además, queda la duda de si los presentes están por lo programado o por ser habituales… Haría falta una encuesta para tener más datos específicos sobre el público de estos eventos ¿quién se apunta?

La cuestión es que, al margen de tener que esquivar las pelotas de espinos que corren por las calles de noche (¡lejano Oeste!), salir viene bien. Te socializas, ves cosas nuevas, y tienes tema de conversación (hablar de lo que ha pasado en Supervivientes apesta). Aunque quienes van a estas cosas, saben que son pocos.

Este pasado jueves me comentaba una pensadora social que Vitoria-Gasteiz muere: se convierte en una ciudad dormitorio. "Yo vivo también aquí…", y puño en pecho: "¡Mea culpa!", pensaba. Esa misma tarde, multi-mensaje de concierto: 20.30 horas, Salburua. Mi compañía telefónica está cada día más contenta conmigo, oiga. Al final fuimos tres… bueno, un pasito más en la huída de la conversión en criadero de pollos.

El tema es que esta linda ciudad, fronteriza con el polvo y el olvido, dispone de una emergente agenda de actividades a la hora de Casimiro. Es una tendencia en alza. Se recupera así una forma intimista y cercana de presentarnos a nuevos y ya cocinados talentos locales y vecinos. Ofrecen pequeños espacios de expresión. Hay un hueco para la iniciativa artística. Es el pulso de la ciudad. Vitoria-Gasteiz aún respira.